Mal gobierno de Malova y Echeverría tiene en la quiebra a la Secretaría de Salud

Culiacán, Sinaloa (Olegario Quintero Informa).- El diagnóstico actual de la Secretaría de Salud es el de un paciente en terapia intensiva y con pronóstico reservado. Deudas, desfalcos millonarios, arreglos «a modo» y un sistema colapsado fue la herencia del gobierno de Mario López Valdez y su secretario Ernesto Echeverría Aispuro, según dejan ver los números presentados por el actual titular de la dependencia, Alfredo Román Messina.

Durante su comparecencia ante diputados locales, aceptó que la corrupción ha sido una constante en la secretaría, y aunque esperan que la Auditoría Superior del Estado (ASE) haga su tarea y comience a fincar responsabilidades, saben bien dónde y cómo se llevaron a cabo muchas de las acciones malintencionadas dentro de la misma.

Las cifras varían, pero el saqueo es millonario. Aunque se tiene un pasivo histórico de 2 mil millones de pesos, el déficit es de casi 350 millones de pesos, sin contar otros conceptos que poco a poco van surgiendo.

Sin embargo, el presupuesto destinado para este año es solo de 2 mil 500 millones de pesos, de los cuales 2 mil 200 se van solo en pago de nómina, quedando apenas 300 millones restantes para invertir en medicamentos en infraestructura física y equipamiento.

Pero los malos manejos vinieron de muchos lados. Según datos de Román Messina, a Malova le importó poco apoyar a salud. Tanto así que cada año fue disminuyendo el aporte presupuestal: de 54.1 millones en el 2011, a solo 5.1 millones en el 2016. He ahí parte del déficit.

Otro ejemplo es el caso de la crisis en el tema de la hemodiálisis, a cuyo proveedor se le deben más de 500 millones de pesos, quien suspendió la entrega de insumos en plena Semana Santa.

Pero hay señalamientos también que eran, en su momento, responsabilidad de Ernesto Echeverría. Se tiene documentado el robo de 41 aires acondicionados que no aparecen, un pasivo de 300 millones por omisiones en demandas a la Secretaría y otras que se atendieron pero se perdieron por más de 236 millones.

Tal vez, una de las más lastimosas es la subrogación de servicios que se hizo a la clínica particular Mi Salud, de la cual Echeverría Aispuro era director antes de llegar a la secretaría.

Y es que todos los equipos de tomografía y otras especialidades resultaron ser propiedad de Mi Salud, quien retiró todos sus equipos al culminar el sexenio. Sin embargo, es de destacar que dichas unidades sí existían antes y estaban en buen estado, pero fueron arrancadas y embodegadas.

Puede que también te guste...