Rosca de Reyes: un pan que guarda historia, fe y unión familiar

Culiacán, Sinaloa.– Cada 6 de enero, la Rosca de Reyes vuelve a ocupar un lugar especial en las mesas mexicanas como un símbolo de tradición y convivencia. Esta costumbre tiene su origen en la celebración cristiana del Día de Reyes, que recuerda la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús, llevando regalos de oro, incienso y mirra, una tradición que llegó a México durante la época colonial y que con el tiempo se fusionó con la cultura local.

Surian, panadera con más de cinco años de experiencia, explica que elaborar una rosca es un honor porque implica mantener vivas recetas que han pasado de generación en generación. Detalla que el proceso comienza desde un día antes, cuando la masa se deja fermentar con ralladura de naranja, anís y especias naturales, lo que permite un pan esponjoso, suave y más saludable, sin conservadores ni masas preparadas.

La rosca, además de su sabor, está cargada de simbolismo: su forma ovalada representa el amor infinito de Dios y la unión familiar; las frutas cristalizadas y el ate evocan las joyas de las coronas de los Reyes Magos; el azúcar simboliza la alegría, y el muñeco escondido recuerda al Niño Jesús oculto para protegerlo del rey Herodes, además de comprometer a quien lo encuentra a compartir los tamales el Día de la Candelaria.

Para Surian, más allá de las ventas, la mayor satisfacción es saber que su pan forma parte de momentos familiares que se convierten en recuerdos. Compartir la rosca con chocolate o café no solo es una tradición, dice, sino una forma de reforzar la identidad, la memoria y los lazos que unen a las familias mexicanas cada inicio de año.