LA VISITA DE MONREAL

•La política

Por José Luis López Duarte

Así como el zacatecano Ricardo Monreal metió en crisis varios símbolos de la política nacional como el presidencialismo, “el dedazo”, “el cuchareo” de las encuestas, la manipulación a ultranza de los dirigentes nacionales de los partidos sobre las candidaturas, como de un plumazo destruyó el régimen de partidos políticos, cuando decidió ir porque las candidaturas sean electas por los ciudadanos y no por tlatoanis, burocracias, encuestas a modo, ni camarillas de burócratas que dirigen los partidos políticos, acierto indiscutible que deberá profundizarse para tratar de llegar a una reforma política profunda del país.

Ahora, el fin de semana pasado, tomó otra decisión que también vale reflexionar y evaluar. Visitó la prisión en “Pacho Viejo” Veracruz, para visitar a seis jóvenes presos desde el mes de septiembre, privados injustamente de su libertad, como seguramente existen muchos otros más.

El intento del senador Monreal para liberar a esos jóvenes de su injusta prisión en aquel lejano pueblo veracruzano es la expresión de un político activo y decidido, exigiendo que se resuelva una injusticia, ejemplo sin duda que debieran seguir todos los legisladores, es más, todos los servidores públicos y políticos de todos los partidos que conozcan casos de esta naturaleza.

Incluso, aún cuando fueran delincuentes probados, pero fueron acogidos por la ley de amnistía que promovió AMLO en meses pasados y no sabemos cuántos presos han sido liberados, sería muy buena causa que visitaran todas las cárceles y revisaran desde los casos injustos, como el que señala Monreal, como muchos más que se ocultan en las paredes de las cárceles.

Sé y me da mucho gusto que Ricardo Monreal aspire a ser candidato presidencial, que anda en campaña política y que ojalá lo logre. Del que muchos dirán que está haciendo politiquería con el caso de los jóvenes y yo diría que “que le hace”, que digan lo que quieran, pero que los políticos hagan algo todos los días, se muevan contra las injusticias, la pobreza, el abuso, la inseguridad, el hambre y muchas cosas más ¡Qué bueno y las felicitaciones de mi parte!

Que malo que esté de ocioso con discursos marrulleros, picapleitos, destructivos, insensibles y paleros de los gobernantes y poderosos.

Salgan, salgan a la calle y den la cara, aunque sea para repartir un pan a un hambriento, como decía mi madre, pero no sean inútiles y parásitos. Bien por Ricardo Monreal.

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