Inseguridad golpea con fuerza a jóvenes y menores de edad
La actual crisis de seguridad que enfrenta Sinaloa continúa dejando un impacto alarmante entre jóvenes y menores de edad, quienes representan un porcentaje importante tanto de víctimas mortales como de personas involucradas en hechos delictivos, advirtió Miguel Calderón, integrante de la sociedad civil organizada, al analizar el comportamiento de la violencia en el estado desde septiembre de 2024.
Calderón señaló que, con base en los análisis realizados por organismos ciudadanos y los datos registrados durante 2025, se ha detectado una participación constante de adolescentes y jóvenes de entre 13 y 20 años en hechos relacionados con la delincuencia. Explicó que muchos de ellos terminan siendo víctimas, detenidos o incluso ingresando al Centro de Tratamiento para Adolescentes, situación que calificó como una consecuencia “trágica” de la crisis de seguridad que aún persiste en la entidad.
Respecto a recientes hechos violentos donde han aparecido elementos simbólicos como peluches o mensajes entre grupos criminales, indicó que corresponde a la Fiscalía General del Estado esclarecer si existe la presencia de patrones específicos o posibles mensajes entre facciones delictivas. En ese sentido, sostuvo que la sociedad civil debe exigir resultados en las carpetas de investigación, así como fortalecer las capacidades institucionales mediante más presupuesto, peritos investigadores y agentes de seguridad que permitan combatir los altos índices de impunidad.
El activista comparó el comportamiento de la violencia en Sinaloa con fenómenos climatológicos, al considerar que la incidencia delictiva se comporta de forma errática, alternando días de aparente calma con jornadas extremadamente violentas. Además, lamentó que entre las víctimas haya mujeres, niñas, niños y adultos mayores, señalando que la delincuencia ha dejado de respetar cualquier tipo de código o límite dentro de la confrontación criminal.
Finalmente, Miguel Calderón advirtió que la violencia también está relacionada con patrones culturales y formas tradicionales de masculinidad que incentivan conductas agresivas desde edades tempranas. Señaló que delitos como la violencia familiar continúan encabezando las carpetas de investigación en Sinaloa, por lo que consideró necesario impulsar una nueva forma de educación desde las familias, escuelas y comunidades. Sobre el reciente cambio en mandos militares en el estado, expresó confianza en que exista mayor apertura al diálogo y coordinación con la sociedad civil para fortalecer las instituciones de seguridad y justicia.






