La tambora sinaloense sonó pero no era fiesta, era un grito desesperado

Guillermo Barraza 28/04/2020

Culiacán, Sinaloa.- El sinaloense sonó en palacio de gobierno pero no para celebrar, mariachis y bandas cantaron, pero no en una fiesta, la alegría y algarabía que acompaña a la música mexicana o de Sinaloa no estaba; las tradicionales serenatas en esta ocasión fueron una manifestación por la falta de apoyo por parte del gobierno estatal, hasta donde llegaron músicos para hacer escuchar sus instrumentos que pedían una solución a su demanda, pues por las medidas de prevención de la contingencia sanitaria por el covid-19 se han visto afectados ya que no tienen empleo. 

Mariachis, grupos norteños, bandas, grupos versatiles y grupos modernos, de más de cinco secciones sindicales, representando a alrededor de mil 800 músicos de todo el estado, tomaron sus instrumentos utilizándolos como herramientas para darse a ver; las notas musicales se convirtieron en gritos y consignas para que el gobierno estatal no «los haga bailar con la más fea». 

En esta ocasión esos discursos entre canciones que suelen ser agradecimientos al público y presentación de una nueva pieza, se convirtieron en un exhorto a las autoridades para que los apoyen, que les permitan continuar con su trabajo o les den alguna ayuda, ya que son jefes de familia y necesitan llevar un sustento a sus hogares. 

“Se va a entregar un pliego petitorio donde se solicita la suspensión de los pagos de servicios de agua, luz, se piden apoyos de canasta básica, pedimos apoyo del gobierno de programas sociales, como se apoya a los adultos o a los estudiantes”, dijo uno de los afectados. 

Los aplausos sonaron en los tres pisos del palacio que alberga el poder ejecutivo sinaloense; los pocos trabajadores que se encontraban trabajando pudieron disfrutar de la atípica manifestación, sin embargo, en esta ocasión los vitoreos no fueron suficientes, pues a pesar de que se dice que el artista vive de aplausos, la contingencia demostró que ese romanticismo queda de lado cuando sus hijos piden un poco de alimento.