LAS CIFRAS DEL COVID-19

Redacción 24/04/2020

• Terribles
Por José Luis López Duarte

Un abrazo fuerte a la familia de nuestro amigo y compañero Chayo Ochoa Navarrete, descanse en paz.

Para el día de ayer 23 de abril habían pronosticado las autoridades de salud que iniciaría el desescalamiento de la pandemia, según cálculos que hicieron en el mes de marzo. Evidentemente eso no ocurrió y se estiman seis semanas más, a mediados de junio, cuando esto se empiece a dar, siempre y cuando vayan bien las cosas según estos nuevos pronósticos de las autoridades.

Hasta el día que anunciaron el nuevo calendario de regreso de los estudiantes a clases virtuales, el día lunes 20 de abril, se empezó a valorar el tamaño de la crisis sanitaria, sus efectos y consecuencias en materia de salud.

Hay estudiosos que han pronosticado, según cálculos matemáticos, que los contagiados serán más de 100 mil en el país y los fallecidos se contarán por decenas de miles. Se estima que para el 15 de mayo se alcance el pico más alto de la pandemia y el nivel del daño que provoque.

Algunos se atreven a hacer predicciones, como el escritor Héctor Aguilar Camín y el director de “El Financiero”, Enrique Quintana, quienes sin coincidir, cualquiera de las dos cifras suenan espeluznantes.

Según Aguilar Camín, acorde con el estudio “COVID-19: Epidemia México 2020 conclusiones del equipo científico” y reconociendo que no es matemático, calculó que a partir del 23 de mayo tendremos un promedio de 1500 infectados diarios, el 7 de mayo 3 mil infectados diarios, el jueves 21 de mayo 5 mil infectados diarios, para el jueves 4 de junio 4 mil infectados diarios, para el 18 de junio 2500 infectados diarios, el dos de julio 500 infectados diarios y para el 16 de julio se llegará a cero infectados diarios, concluyendo que entre el 23 de abril y el 16 de julio habrá 231 mil infectados y con el promedio de mortalidad del 8% se calculan 20 mil muertos.

Enrique Quintana, en resumidas cuentas, estima un nivel de contagio de 600 mil personas y alrededor de 50 mil defunciones, que en cualquiera de los casos, el de Aguilar Camín y el de Enrique Quintana vislumbran ambos una catástrofe sanitaria para México.

Esta catástrofe que auguran ya es notoria y apunta a que nos alcanzará prácticamente sin armar la defensa sanitaria que este caso requiere.

El sistema de salud pública cuenta con aproximadamente 1200 camas de cuidados intensivos y mil del sector privado, que para un tsunami de enfermos de COVID-19 como están estimando, el alud de necesitados será impresionante y que ojalá los demás países, como el caso de Estados Unidos, no sigan empeorando porque puede ser mucho peor, más aún con las medidas de Trump de prohibir el ingreso a Estados Unidos y expulsar a miles de migrantes mexicanos y centroamericanos, va a colgar a México quizá como a ningún país.

Es cierto, no son tiempos de ajustar ninguna cuenta y el frente sanitario es lo primordial para todos, y con esa perspectiva lo más razonable es el cuidado de cada familia sobre cada uno de sus miembros y combatir radicalmente la irresponsabilidad social y el cretinismo del poder que algunos quieren hacer lo que quieran.

Las autoridades han hablado de no temer, de que el miedo es mucho y que hay que evitar la alarma. En lo personal, soy de la opinión que es más sano darle la mayor información a la población, decirle con franqueza lo que puede ocurrir si no asumimos las medidas de prevención, los cuidados y la forma de actuar ante un caso, porque lo peor es la ignorancia, la inconciencia y la estupidez de la incredulidad… “El miedo no anda en burro”.