La nueva «mortalidad»

Eduardo Valdez Verde

Uno quisiera levantarse y hablar sobre temas agradables y positivos. Llevar la conversación hacia hechos que como ciudadanos nos alienten y nos animen para no darnos por vencidos y echarle todos los kilos a la jornada.

¿Pero qué ocurre?, ¿Porqué eso es tan difícil y nos vamos hacia los temas negativos?

Pues resulta que la realidad de Sinaloa y del resto del país no alcanza para ser optimistas, por más que uno quiera pensar que aquí no pasa nada.

Los números que se presentaron ayer por parte de las autoridades de Salud, en el tema del Covid 19, no dan espacio para pensar que la situación va a mejorar sino todo lo contrario.

Lo que nos anunciaron como nueva normalidad, más bien podría llamarse «nueva mortalidad».

Mire usted: tan sólo en Sinaloa, donde ya una gran cantidad de personas dejaron el aislamiento y andan en las calles, la Secretaría de Salud dio a conocer que este jueves registraron 130 muertos más que se suman a la lista para llegar ya a las 632 personas fallecidas desde que inició la pandemia.

La mayoría de los decesos se han registrado en los municipios de Culiacán y Mazatlán.

Por ahí el Secretario Efrén Encinas Torres quiso suavizar la nota bajo el argumento de que estos 130 muertos no son de un sólo día, sino que no habían sido subidos a la Plataforma donde son contabilizados.

Como haya sido, quiere decir que traían «perdidos» 130 fallecidos, lo que nos habla de lo poco confiables que resultan los números oficiales por el manejo confuso que de ellos se está haciendo.

Si el tema no fuera tan serio sería para reírse, pero es real: 130 muertos y no los tenían en sus cuentas.

Si nos vamos al plano nacional, los datos que presenta el Subsecretario, Hugo López-Gatell, están todavía peor. Tan sólo este jueves se sumaron a la lista de muertos por Covid 1,092 personas, lo que nos arroja que a la fecha en el país ya se contabilizan 11 mil 729 fallecidos.

Hablar de números es fácil, se dice fácil, pero si nos detenemos a pensar que cada caso es un drama particular y les ponemos nombre y apellido, ya no es tan fácil porque estamos hablando de más de 11 mil familias enlutadas en los últimos dos meses en todo el país.

Por respeto a esos muertos y a sus familias, ¿no valdrá la pena que nuestras autoridades sean más serias en su actuar y hablen con la verdad?

¿No son suficientes esos más de 11 mil muertos para que nos tomemos más en serio esta pandemia y dejemos de jugar al valiente y creer que no pasa nada?

Quizás es momento de que el Presidente deje su necedad a un lado y suspenda sus giras, se ponga el tapabocas y recorra los hospitales para conocer la realidad de cerca y no sólo en las estadísticas que le hacen llegar sus asistentes. 

Quizás es momento de que haya más prudencia porque ni la curva se ha aplanado, ni se ha domado el virus, ni la hemos librado.

Más bien creo que este regreso a la mal llamada nueva normalidad, es una especie de «sálvese quien pueda» porque ni el Gobierno federal ni los estatales tienen control de la situación.

Los números de muertos y contagiados así lo indican y son para preocuparse, no para festejar…

LIBRETA DE APUNTES

Es ya un hecho que la franquicia del Monarcas pasará a tener su sede en Mazatlán. Una noticia que trae alegres a muchos y molestos a otros, principalmente a los morelianos que se sienten despojados de su equipo. No olvidemos que el futbol es un negocio y como tal debe ser redituable.

Mazatlán ya presume su nuevo estadio, pero hay muchas dudas sobre las condiciones financieras en las que llegará ese equipo a estas tierras. No conocemos les letras chiquitas del contrato ni cuánto le costará al Gobierno de Sinaloa traer este equipo al puerto, así que ¡aguas!, hacer tratos con un tiburón como Ricardo Salinas Pliego puede resultar un mal negocio.

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