En la raya: LAS CUENTAS MOCHAS… Y el PRI

Por José Luis López Duarte

Yo entiendo que todos tenemos ideas e inclinaciones que se inscriben en algún partido y habrá quienes no lo hagan así, lo cual me parece normal, pero lo que me parece incorrecto y es una falla de todos los sistemas políticos es que algún partido se convierta en apoyo a ultranza del gobierno, precisamente porque el gobierno es la representación más estricta de toda la sociedad en el sentido democrático y de nadie en particular.

Esa cultura, insisto, no es exclusiva de México ni del régimen priista, es una forma de hacer la política que se ha naturalizado prácticamente en todo el mundo pervirtiendo su origen y desvirtuando los intereses comunes de la sociedad.

Creo que esa tradición tan nefasta para la democracia está tocando su fin, precisamente porque el poder público, en particular el poder ejecutivo, cada vez pierde más esa connotación de ser el limbo de la política y quienes lo habitan sean los dioses de la vida pública de una sociedad y, por consecuencia, pueden hacer lo que quieran con las instituciones.

Por ello considero que esa conducta del PRI en el congreso local, con el diputado Sergio Jacobo a la cabeza, persisten en el anacronismo de considerarse la servidumbre del gobernador y no visualizarse como los servidores públicos que son, las obligaciones que la sociedad les han confiado con su elección para que cumplan las leyes y no las órdenes de otro poder, o de cualquier partido.

El PRI, en Sinaloa por lo menos, siempre se ha opuesto a la transparencia y la rendición de cuentas. Cuanto han podido, legislatura tras legislatura, son los líderes de “las cuentas mochas” e incluso los principales negociadores del dejar hacer y dejar pasar a otros que tienen las mismas desviaciones en la administración pública.

Es cierto que MORENA ha tenido múltiples yerros en los municipios y el congreso del estado, pero nadie les puede cuestionar que han enfrentado al gobernador, intentando cambiar esa política de intromisión, opacidad, desvíos, malversaciones y hasta saqueos del erario público, en que está convertido el manejo de la hacienda pública.

¿Qué problema tienen los diputados del PRI para aceptar que se revisen más a fondo los informes de la Auditoría Superior de Estado? ¿Qué daño produce ser más exhaustivos en la revisión de las cuentas más aún cuando la misma ASE señala irregularidades evidentes?

Son años y años que se vienen señalando que no se sabe a dónde van a parar las retenciones del IMSS, INFONAVIT, fondos de ahorro y hasta cuotas sindicales, como también el caso de múltiples obras públicas con fallas hasta de origen y violatorias a la misma ley, solo por señalar algunos casos.

Pero la verdad es que la turbiedad administrativa abruma y eso que tan solo son muestras las que se analizan del gasto en su conjunto ¿Qué tal si se revisara todo? Por eso vale la pena hacer cuentas claras y amistades largas, y no enredos, truculencias e intromisiones para querer controlar todo.

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