En la raya: EL OPTIMISMO DE AMLO… O el autoengaño

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Por José Luis López Duarte

Triste noticia he recibido este lunes con la muerte de mi amigo “Kanki”, Miguel Ángel Dautt, uno de los apoyos en mi días más aciagos, descansa en paz. Para su esposa Lety pronta recuperación y mi amigo Chuy Sánchez, resignación.

Muy intensa fue la semana que terminó con los afanes de la 4T por recuperar la línea de flotación y continuar la marcha de su gobierno, que durante todo el 2020 ha ido de mal a peor, ya fuera por la crisis económica, la pandemia o los yerros e ineficacia en el gobierno.

Desde el circo de Emilio “L”, pasando por la soberbia del Dr. López Gatell, hasta llegar al informe económico del presidente López Obrador, los tres se han convertido en verdaderos monumentos a la demagogia y el populismo, como si la sociedad no tuviera suficiente con el dolor, la ruina y la desesperanza que les provoca la crisis integral que vivimos.

El programa de casi tres semanas de un show mediático para reiterar su lucha anticorrupción, que quién sabe cuándo vamos a saber sus resultados y que el senador Ricardo Monreal se atrevió a denominar “el juicio del siglo” diciendo que no existe parangón histórico con este suceso.

Luego, por fin hubo quien decidió poner un “hasta aquí” a un personaje que lo inventó la pandemia y que en lugar de ser parte de la solución se fue convirtiendo en parte del problema, hasta que este 28 de julio diez gobernadores exigieron su renuncia recordándole los errores que ha cometido en estos cuatro meses que ha estado al frente contra la emergencia sanitaria.

Y el cierre de la semana quedó a cargo del presidente López Obrador que el sábado primero de agosto dio un informe económico al país, en el que destacó que en el contexto mundial, no podía decir “mal de muchos, consuelo de tontos”, pero si dijo que México estaba sorteando la crisis económica y que el 3° trimestre que iniciamos en julio sería el de la recuperación, para que para diciembre ya habremos recuperado la estabilidad económica del país.

De nuevo, el presidente le miente a los mexicanos y se autoengaña para intentar convencer a todos que su gobierno ha sido exitoso y que en el contexto de la turbulencia mundial que ha provocado la pandemia, a México no le ha ido tan mal y que en unos cuantos meses todo volverá a la normalidad.

El presidente se autoengaña porque sabe perfectamente dos cosas: La crisis económica ya venía desde 2019 y es falso que la pandemia se haya controlado y con ello se vaya a normalizar la vida del país antes de que termine el año.

En su informe sabatino sobre la economía afirma verdades a medias que al final se convierten en mentiras, como el caso del desempleo, cuando afirma que tan solo se perdió un millón de empleos, sin mencionar que en diciembre del 2019 se cerró el año con una caída de 400 mil y que según INEGI hasta el mes de junio se habían perdido diez millones de empleos más no registrados en el IMSS, sumando el primer semestre casi 12.5 millones de desempleados y que la pobreza alimentaria según CONVAL y la CEPAL se eleva a 20 millones de personas.

Que en el 2019, primer año de su gobierno, cerró con una tasa cero de crecimiento del PIB y que además el primer trimestre del 2020 cayó -1.4 del PIB y que el segundo, que ha sido el de la pandemia (abril, mayo y junio), cayó -18.0 del PIB según INEGI, caída que promediará en diciembre juntando los cuatro trimestres, si es que mejora la economía, en los pronósticos más optimistas el -10% y en los más pesimistas el -15%.

Estamos hablando de una pérdida de la riqueza nacional de 2.5 a 3.5 billones de pesos, muy superior a la crisis mundial del 2009 (la inmobiliaria) que cayó el PIB de México un 6% y perdimos 600 mil empleos.

Estamos empezando el octavo mes del año en medio de la peor tormenta y no se vale ni decir verdades a medias, no decir realmente lo que ocurre, ni pretender con ese voluntarismo populista pronosticar un horizonte promisorio. Mañana continuamos.

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