Alberto Peláez comparte en Culiacán las lecciones de vida que dejó cubrir 20 guerras

El periodista, escritor y corresponsal de guerra español Alberto Peláez visitó Culiacán para impartir la conferencia “Lo que la guerra enseña sobre la vida”, donde compartió las experiencias que acumuló tras cubrir 20 conflictos armados en distintas partes del mundo, entre ellos la Guerra del Golfo, el éxodo kurdo, las guerras de la antigua Yugoslavia y la invasión de Kuwait por Irak.

Durante su intervención, afirmó que la violencia que enfrenta Sinaloa no puede compararse con un conflicto bélico. “Cuando a mí me dicen que lo que pasa en Sinaloa es una guerra, se nota que los que lo dicen no han vivido una guerra”, expresó.

Peláez recordó que comenzó su carrera como corresponsal de guerra a los 25 años, cuando aceptó cubrir su primer conflicto sin imaginar que esa decisión lo llevaría a documentar 20 guerras. Reconoció que este tipo de coberturas pueden convertirse en una adicción debido a la adrenalina y la intensidad que implican, aunque dejó claro que ninguna guerra tiene un aspecto positivo.

“Todas tienen en común el desastre, el caos, el dolor y las lágrimas. No vale la pena una sola lágrima de un niño por una guerra”, afirmó. También destacó cómo la evolución tecnológica ha transformado el trabajo periodístico, al pasar de cargar decenas de kilos de equipo a cubrir un conflicto con una cámara ligera, una computadora y un teléfono satelital.

Al ser cuestionado sobre las recomendaciones para las nuevas generaciones de periodistas, el corresponsal español enfatizó que la tecnología nunca sustituirá la preparación intelectual. Señaló que un comunicador debe leer constantemente, estudiar, aprender idiomas, viajar y construir una sólida formación cultural para comprender los acontecimientos actuales. “Un periodista tiene que ser una persona culta. Difícilmente puede entender lo que ocurre hoy en Rusia o Ucrania si desconoce lo que pasó en la Revolución Francesa”, comentó.

Finalmente, Alberto Peláez aseguró que la mayor enseñanza que dejan las guerras es valorar la vida y agradecer lo que se tiene. Explicó que vivir de cerca el sufrimiento humano le permitió comprender la importancia de la paz, la gratitud y la capacidad de seguir adelante. “La guerra te enseña a valorar la vida, a agradecer cada día y a entender que el verdadero objetivo siempre debe ser buscar la paz”, concluyó.