En la raya: EL PLAN DE CODESIN

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Por José Luis López Duarte

Para empezar, la propuesta de CODESIN sirve para iniciar el debate sobre la crisis sanitaria y económica que azota al mundo, incluyéndonos a todos los mexicanos inscritos en ese contexto por el carácter de la pandemia, la globalización de la economía y la internacionalización de todos los conflictos.

El diagnóstico para la desescalada de la pandemia debe tener varias conclusiones y premisas para encauzar el proceso de reactivación de la vida de nuestra sociedad.

Para empezar el virus no tiene cura aún y la enfermedad continuará con los estragos de salud que ya conocemos, por lo que todas las actividades no volverán a ser “normales”, y en particular el trabajo, la producción y el comercio.

En segundo lugar, que tenemos una economía principalmente de servicios, donde las actividades primarias han pasado hasta el tercer lugar y que los servicios son las actividades de mayor riesgo por el contacto directo, cotidiano de los mismos y abiertos a cualquiera.

En tercer lugar, una estructura salarial donde más del 50% de la población sinaloense vive por debajo de los dos salarios mínimos, prácticamente en la pobreza.

En cuarto lugar, que más del 60% de las empresas (70 mil), son microempresas con la característica de ser negocios de autoempleo familiares y en general pequeños negocios.

Y en quinto lugar, de que el cálculo de negocios prácticamente en quiebra (según CODESIN entre el 20% y 30%), en mi opinión puede alcanzar hasta el 50%, así como la reducción de ventas (según CODESIN 13,600 millones de pesos, la mitad del valor de la cosecha del maíz) aprecio que oscila en 40 mil millones de pesos partiendo del criterio de que cada mes se perdió la mitad de las ventas regulares por mes en la economía sinaloense.

Por ello me parece que las medidas del CODESIN son limitadas y que se debiera proponer asumir mayores responsabilidades, comprometer mayores recursos estatales y federales.

En otros países se han descontado a los contribuyentes dos meses de impuestos federales (IVA, ISR, entre otros) y en dinero directo el gobierno estatal debe disponer de por lo menos mil 300 millones de pesos, que incluyen los 500 millones de pesos que recauda sobre el impuesto de nómina, los 300 millones del predial rústico e incluir un créditos de 500 millones de pesos.

Pensar que con un fondo revolvente como lo propone CODESIN de 200 millones de pesos, será para las empresas remedio como lo que se pretende dar a los enfermos de COVID-10 después de que llega el diagnóstico.

Se necesita dinero urgente y en mayor volumen. Hospitales y personal urgen ayuda en todo, incluyendo salarios. A las microempresas hay que meterlas en terapia intensiva y el ingreso familiar necesita ser rescatado en un altísimo porcentaje.

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