En la raya: LA BOMBA… Política

Por José Luis López Duarte

No cabe duda que la pandemia y sus consecuencias están provocando fenómenos inusitados, como ha ocurrido este 1° de junio con el acuerdo gobierno – oposición en la hermana república de Venezuela para enfrentar la pandemia y la crisis económica.

Maduro, el presidente chavista de aquel país, y el líder de la oposición, Juan Guaidó, Han formulado un acuerdo para buscar apoyos económicos que permitan al país enfrentar la crisis sanitaria y económica de aquel país.

Para nadie es un secreto la polarización política que están viviendo por aquellas tierras desde hace 4 años, con el enorme bloqueo y aislamiento político internacional, la escases de productos básicos en el mercado nacional, la gigantesca migración que ya llevó a 5 millones de venezolanos a salir del país y el desconocimiento de Nicolás Maduro por casi 50 gobiernos en el mundo, sin que podamos hablar de una crisis sanitaria desastrosa.

Sí, porque según los datos, en Venezuela, la pandemia tiene tan solo 1800 contagiados y 18 muertos, aunque tiene frontera común con el gigante latinoamericano que es Brasil que después de los Estados Unidos es el país más contagiado del mundo con más de 400 mil casos.

Se trata de un acuerdo para trabajar conjuntamente con la OPS (Organización Panamericana de la Salud) para tramitar recursos para la pandemia, sin embargo, es fácil observar que detrás del acuerdo existe algo mucho mayor que esa simple comisión de trabajo conjunto.

Sin duda se trata de un acuerdo de muchísima mayor amplitud y profundidad que puede ayudar a recuperar la paz social, la vida democrática institucional y política, así como la recuperación económica y social de aquel país.

De ser así estamos ante una acción política de enorme trascendencia mundial y quizá el rostro de un nuevo mundo, mucho más allá del discurso hueco del “retorno a la nueva normalidad” y que es el reflejo del mensaje que están en el fondo de la pandemia.

Porque si bien es cierto que el virus nos acorraló y golpeó sin llegar a los niveles de la “gripe española” en 1918, ni el holocausto de la segunda guerra mundial, que entre las dos tragedias murieron casi 100 millones de personas, si provocó algo que ninguna ni otra habían hecho: sacudir a más de 200 países y encerrar a casi 5 mil millones de personas en sus casas, el 60% de la población mundial.

La pandemia evidenció la fragilidad de los sistemas sanitarios de todas las naciones y más aún a todos los tiene en una crisis prolongada.

Por ello es plausible que gobierno y oposición en Venezuela, después de cinco años de guerra política y con todo el desgaste que esta ha provocado que se reduce a una suma cero, donde nadie gana nada y todos pierden, hayan madurado a partir de que para todos, ricos, pobres, izquierda y derecha, gobierno y sociedad, el futuro apunta a ser más incierto y peor de lo que ya está en el país.

Creo que el acuerdo más allá de lo que depare a los venezolanos es un mensaje al mundo, a la clase política de todos los países, de que es obligado cambiar y, primero, en la forma de hacer las cosas, sin odio ni rencores, y con la conciencia de que todo puede ser peor para todos ¿Aprenderán?

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