Robo de gas LP aumenta 128%; pérdidas suman 30 mil mdp

Las tomas clandestinas para el robo de gas LP siguen aumentando de manera acelerada, pues tan sólo en 2020 dejó pérdidas por más de 30 mil 168 millones de pesos, 128% más que el año pasado, lo cual demuestra que la delincuencia organizada ya se adueñó de una parte importante del mercado.

Contrario a lo que se ha logrado con la reducción de las perforaciones ilegales para el robo de gasolinas y diesel, en el caso del gas LP siguen aumentando, pues éstas pasaron de 13 mil 136 a 23 mil 323, es decir, 77.6% más, lo cual pone en riesgo no sólo la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino también la seguridad de las comunidades cercanas.

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas) aseguró que “se han formado agrupaciones y seudosindicatos que pretenden mediante acciones violentas controlar las zonas de reparto”.

Las tomas clandestinas y las pérdidas económicas por el robo de ese combustible son las más altas de la historia, provocando una afectación directa, no sólo a la petrolera, sino también al Estado por una menor captación fiscal, además de generar una distorsión del mercado que será difícil de revertir.

La Amexgas detalló que, en 2019, el robo por mes fue de 58 mil toneladas, equivalente a un valor de mercado de 13 mil 224 millones de pesos durante todo el año.

Sin embargo, en 2020, el hurto fue de un promedio de 102 mil 950 toneladas mensuales, lo que provocó una pérdida de 30 mil 168 millones de pesos al año, lo cual significó un aumento de 128% o 16 mil 944 millones de pesos que fueron directamente a los bolsillos de la delincuencia organizada.

“Este incremento tan fuerte se explica por el desafortunado crecimiento del 77% del número de tomas clandestinas del 2020 y por el incremento de los precios internacionales de los energéticos este año.”

Actualmente, este delito se concentra en diez estados, como son Puebla, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Veracruz, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Tabasco y Chiapas, siendo estas las áreas de mayor conflicto no sólo por su cercanía con los ductos de Pemex, sino también por ser la zona con más demanda.

Con información de Excélsior.

Redacción

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