En la raya| AMLO VS GOBERNADORES • ¿Quién ganó?


Por José Luis López Duarte

Después de casi veinte meses del gobierno de AMLO y seis meses de la pandemia que sacude al mundo y al país, por fin el presidente López Obrador se reunió con los gobernadores en el marco de la reunión nacional de la CONAGO, después de un jaloneo que empezó a fines del 2019 por la caída económica de aquel año, que se agudizó con la pandemia y explotó con la crisis económica en que se ha convertido esto. Ese logro se debe a un bloque de gobernadores que desde entonces venían presionando para discutir entre todos los problemas del país y de los estados.

El esfuerzo de los diez gobernadores de la “alianza federalista”, empujando a la CONAGO (Conferencia Nacional de Gobernadores) a pactar la reunión de San Luis Potosí de este miércoles, construir la agenda de la misma y en buena medida pactar los acuerdos.

Ante las evidentes contradicciones que habían sostenido estos gobernadores con un reticente presidente de la república a dialogar los temas de la pandemia, la crisis económica y el pacto fiscal como temas centrales representa un triunfo que deberán de cuidar celosa y profesionalmente asumiendo una iniciativa mayor que los coloque en las respuestas a los problemas por delante de la presidencia de la república.

En la reunión de San Luis Potosí el gobierno federal ha reconocido que hay que realizar todas las inversiones que sean necesarias para detener la pandemia y garantizar el abasto de medicamentos poniendo esos recursos a disposición de los estados. Es cierto que el gobierno de la república no dijo de dónde, cuándo, cuánto y cómo se dispondría de esos recursos, pero pactó ese acuerdo.

También aceptó que tenían dispuesto un billón y medio de pesos (siete mil millones de dólares) para varios estados de la república, para enfrentar la crisis económica en sus regiones instruyendo también a la secretaría de hacienda para que los estados reestructuraran su deuda pública, como también se comprometió a pagar en tiempo, forma y completas las participaciones federales que les correspondan a cada uno, con el compromiso también de transferirlas cada mes en lugar de cada tres meses.

En lo que toca a la necesidad de revisar el viejo pacto de coordinación fiscal, la secretaría de hacienda dispuso establecer como mesa de trabajo para la revisión de ese pacto, la comisión permanente de funcionarios fiscales que integran los secretarios de finanzas de los gobiernos estatales, comisión que se abre también para la concurrencia de los gobernadores al igual que para organismos de la sociedad civil.

Es evidente que con estos tres grandes acuerdos que han obtenido los gobernadores han dado un paso trascendental en su lucha por un nuevo federalismo. Es cierto que transcurrieron muchos meses de intensos debates y confrontaciones constantes con el presidente de la república para llegar a estos puntos de acuerdo, por lo que en el futuro es de esperar serán más intensos.

No fue fácil llegar a este momento y la lucha por los cambios que propone este diálogo entra hoy en una fase decisiva, por lo que los gobernadores van a necesitar muchísima mayor fuerza de la que ahora han mostrado.

La razón es muy sencilla. Se trata simplemente de reducir al presidente el poder de controlar el gobierno federal, el gobierno de los estados y municipios, y de las empresas del estado como PEMEX y CFE, por mencionar las más grandes, así como revisar los derechos, competencias y facultades que hoy controla casi todo el gobierno de la república.

No se trata pues de cualquier cosa lo que ahora se ha logrado y lo que se puede alcanzar por estos gobernadores. Quizás se esté abriendo “la caja de pandora” de donde surjan múltiples asuntos que se conviertan en los próximos años en los temas de lucha más importantes de nuestro país por todos los cambios que se pueden desencadenar.

Se trata sí de una redistribución más justa de los ingresos fiscales, pero también significa redistribución de facultades, quitarle a los estados y municipios su minoría de edad, y quizá definir en dónde estará la piedra angular de la nueva república que representaría ese cambio. ¿Logrará sobrevivir el presidencialismo? quién sabe pero lo peor de todo sería que AMLO pretendiera darle “atole con el dedo” a los gobernadores de aquí a las elecciones del 2021 lo que sería un gravísimo error.

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